martes, 22 de mayo de 2012

Dame razones para hacerlo. Ven, y dime a la cara que merece la pena intentarlo. Dame abrazos que me abriguen del frío norteño. Sube a buscarme, que yo te estaré esperando. Dame un buen motivo para ir al sur. ¿Me estarás esperando? Dame argumentos que callen a todos aquellos que piensan que la distancia lo estropeará todo. Que callen las dudas que a veces tengo, lo que digan los demás es lo de menos. Dame besos, muchos besos cada vez que tenga que irme. Tantos que duren hasta la próxima vez que nos veamos. Dame sueños que compensen siete horas de viaje. Sueños que duren para siempre. Dame fuerza en los momentos de llanto. A veces pasan muchos días hasta que nos vemos. Dame noches de pasión para cuando vengan los celos. Dame mil y una excusas para seguir abrazados. Son muchos kilómetros de obstáculos. Dame sonrisas para seguir encontrándonos cada puente. Qué más da sur o norte si estoy a tu lado. Dame, si es que encuentras, una razón para no hacerlo.

lunes, 23 de abril de 2012

Te echo de menos. Y ya no sé cómo disimularlo.

jueves, 12 de abril de 2012



... supongo que este trance no va a ser eterno...

sábado, 31 de marzo de 2012

VII

Llegaba tarde pero no le importaba. Sabía que a una mujer como ella valía la pena esperar. Llevaba ese vestido rojo que realzaba su escote. Me encanta ese vestido. Sus labios dibujaban una sonrisa, reflejaban la satisfacción de saberse cumplidora del trato. Dejó el maletín en mis pies, y clavó sus ojos azules en los míos.

- Aquí está la cantidad que acordamos. Si quieres puedes contarlo.
- No debería fiarme de una mujer como tú Isabelle, pero lo haré.
- Si hubieses confiado en mí, me habrías contado todos los detalles del plan.
- Bah, para qué, eran pequeños detalles sin importancia.
-¡No me jodas Rick! Quiero saber todo, desde el principio.
- Pasé toda mi vida viendo cómo mi hermano triunfaba en los negocios con una idea que fue mía. ¡Qué jodido cabrón, no dudó en robármela ni un minuto! Yo acabé casi arruinado. Ahora me alegro de no haber gastado el dinero de la herencia de padre. Vinni era un miserable, era capaz de dejar que su hermano muriera de hambre mientras él disfrutaba de todo tipo de lujos, tal era su egoísmo que ni siquiera me dejaría su sucio dinero en herencia. Durante años planeé cómo hundirle. Ninguno de mis planes tenía éxito hasta que me di cuenta de que yo solo no podría, de que a mis planes les faltaba algo esencial en todo buen plan: una mujer. No tuve más remedio que contratarte.
- No soy una puta a la que contrates, imbécil.
- No tuve más remedio que hacer negocios contigo. Supe que no había fallado al escogerte desde el día aquel en el parque Alcántara; meticulosa en tu trabajo y cuidando hasta el más mínimo detalle para no ser descubierta. Llegamos rápido a un acuerdo: te casarías con él, luego Vinni moriría y tú y yo nos repartiríamos el dinero al 50%.
- ¿A qué vino eso de simular que me había pillado siguiéndole con el taxi?
- Tenía que hacerle creer que él controlaba la situación, que pensara que había descubierto tu plan, que creyera que él tenía la sartén por el mango y que podía urdir un plan para salir de ésta. Sabía que ese cabrón no dudaría mandarme a una muerte segura.
- ¿A quién coño enterramos?
- Al aire. Soborné a un trabajador de la funeraria para que hiciera todo el paripé del entierro. Desde ese momento, yo sólo tenía que esconderme hasta que os casarais y confiar en que tú no me traicionarías.
- Yo nunca traiciono.
- Espero que cumplas lo que queda del plan.
- Tranquilo, nunca volveremos a vernos. Para mí esta historia ha acabado.

jueves, 29 de marzo de 2012

Sí, tiene más años que Carracuca, pero es un temazo.


domingo, 25 de marzo de 2012

VI

Aún no me creo que sea la última vez que escriba desde este antro. No entiendo cómo Rick podía vivir en esta asquerosa pensión. Podía haberme pedido algo de dinero, de alguna forma soy el mayor, yo nací un minuto antes. Aunque esto ahora ya no tiene sentido. Pero bueno, no me queda mucho tiempo en este lugar. Esta tarde me casaré con Isabelle y por fin podremos mudarnos a mi casa en las afueras. Podré dejar de ser quien no soy y morir de viejo a su lado. ¡Estúpida Isabelle! No tiene ni puta idea del error que ha cometido. Rick está muerto, no yo. A pesar de todo, aún quiero casarme con ella, quedarme solo me aterroriza más que quedarme sin ahorros.
Ha sido una ceremonia sencilla. A ninguno de los dos nos gustan las iglesias, y en cinco minutos casados por lo civil. Haremos el amor toda la noche y por la mañana le escupiré toda la mierda a la cara.

- No tienes ni puta idea de lo que has hecho.
- ¿A qué te refieres cariño?
- Ni cariño ni ostias. No sé cómo descubriste que éramos gemelos, pero descubrí tu plan.
- No tienes ni puta idea de cuál es mi plan cariñito.
- Querías matar al gemelo rico y quedarte con el dinero. Pero he sido más listo que tú, zorra asquerosa. En realidad mataste a Rick.
- Eres gilipollas. Al igual que tú me viste en el taxi, yo vi que me habías pillado. Sabía que no quedarías más conmigo, que condenarías a tu hermano sin ningún remordimiento. Sabía que mandarías a Rick a esa cena; y eso, es lo que quería que hicieses. Si te mataba a ti primero, él heredaría tu dinero, se iría lejos y no se casaría conmigo. Así que, sólo tenía que cambiar el orden del producto. Le mataría a él primero, aún así tú te querrías casar conmigo porque te da pánico quedarte solo el resto de tu vida y así, yo sería la única heredera. Ahora sólo falta acabar un pequeño detalle del plan. No te preocupes, no sufrirás, te dispararé en el corazón amor mío.

jueves, 22 de marzo de 2012

V

Ya sabía a quién tenía que matar. No podía perder más tiempo, en dos días me casaba con Vinni, era el momento de ejecutar el plan. Quedaría con Vinni esa misma noche, iríamos a cenar y luego a la pensión. En un momento de despiste le clavaría un cuchillo y luego fingiría un robo. Asustada llamaría a la policía y ni ellos ni su hermano sospecharían de mí. Llegué al restaurante, él me estaba esperando sentado en una mesa. Era Rick.