Despiértate, venga abre los ojos.
Despiértate por favor. Dime algo, lo que sea. Joder di algo. ¿Has movido los
ojos? Sí, sí los has movido, vuelve a moverlos. Venga vuelve a moverlos. Eres
gilipollas, en serio eres un gilipollas. Voy a irme, te juro que voy a irme de
este puto hospital y entonces vendrás diciendo que todo ha sido una broma, una
broma pesada de las tuyas. No tiene gracia ¿me oyes? No tiene ninguna gracia. Y
ese pitido, dios cómo odio ese pitido, pero es lo único que me dice que sigues
vivo. Un pitido, un mísero pitido, tu voz se ha reducido a una mierda de
pitido. Esto no se le hace a una amiga. Tenías que coger el coche, tenías que
montarte en ese puto coche. Y qué, ahora qué, ahora no coges ni mi mano y aquí
estoy yo como una auténtica idiota imaginándome que mueves los ojos. Me niego a
que te quedes así, tú no eres así. Ya no te ríes, no puedes rendirte. Venga
ríete, haz un esfuerzo. Te estoy tocando la oreja, te estoy tocando las dos
orejas. Mándame a la mierda, venga mírame mal como hacías siempre que te tocaba
la oreja. Despierta, despierta por favor y haz que yo despierte de esta
pesadilla.
lunes, 14 de noviembre de 2016
lunes, 17 de octubre de 2016
Miedo
Siempre
he tenido miedo a morir. No a la forma de morir sino al hecho de que todo siga
aunque yo ya no esté presente. Nunca se lo he dicho a nadie, pero mi abuelo lo
sabía. No sé cómo, pero lo sabía. Y estoy segura de que también podía ver el
miedo que me daba saber que un día él se iría. A mi abuelo no le asustaba que
llegase ese momento, sólo pedía que cuando él no estuviese cuidásemos todos de
la abuela. Por eso antes de marcharse, me dio la lección más importante de mi
vida.
No
tengas miedo a vivir. Lucha por lo que quieres, corre riesgos. Esfuérzate por
hacerlo y ser mejor. Cae una y mil veces, levántate mil y una. Quiere a una
persona, haz todas las estupideces que se te ocurran por ella. Haz lo que
quieras hacer en cada momento. Pasa vergüenza, haz el ridículo. Equivócate por
haberlo intentado, no te quedes con la duda de qué habría pasado. Ríe, llora, muérete
de risa y también de pena... No tengas miedo a vivir. Pero eso sí, no todo
vale chiquita. Vive de tal forma que cuando llegue el momento y eches la vista atrás,
puedas morir tranquila.
lunes, 31 de marzo de 2014
Es en la noche cuando la nostalgia gana la partida y no consigo esconder todo lo que te echo de menos. Y no, no pienso pedirte que vuelvas. Porque sé que no seré feliz a tu lado, porque no puedes aportarme todo lo que necesito, porque no me convienes, porque en realidad me hace daño estar contigo. Vamos, que no pienso pedirte que vuelvas porque no. Lo tengo claro, ahora sólo falta que este jodío corazón se convenza.
domingo, 9 de febrero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
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