sábado, 18 de diciembre de 2010

Inquietantes Reyes Magos:


¿Por qué oro, incienso y mirra? ¿Cómo hacéis para llevar regalos a todo Cristo y estar en cientos de cabalgatas a la vez? Espera, ¿lleváis regalos a todos? Permitidme que lo dude.

Pero bueno al lío, sólo a mí se me ocurriría poner en duda a quienes luego les voy a pedir regalos. La verdad es que no quiero nada material. No es porque no sea consumista, materialista ni movidas de esas, es porque lo que me gusta ya me lo compro yo misma. Bueno tengo un límite, así que si me queréis regalar un coche me acordaría mucho de vosotros en mis viajes a Soria.

Si os vais a poner muy tiquismiquis con lo de haber sido buena pues ya la hemos liado. He sido buena y mala, depende de a quién preguntéis, pero una cosa está clara: hay gente mucho más puta que yo y encima las cosas le salen bien (o por lo menos eso quieren algunas que creamos) Así que podíais estiraros, que es Navidad y nos obligan a ser generosos aunque a muchos les salga del alma darle algo al otro.

Si veis a Papa Noel decidle que vuelva, que pasábamos una muy buena tarde cuando aparecía cargado de regalos en casa de mi tía. Y dadle las gracias de mi parte que venir desde esos mundos hasta Soria es todo un detalle.

Joder, todo este rollo y aún no he dicho lo que quiero. Uy perdón por el joder, mierda lo he vuelto a decir. Quiero salud, sí salud para mí y también para mi gente. Que no vuelva a haber sustos como el del año pasado y os podéis meter las infecciones de oído por donde os quepan. También quiero dos mejillas y una espalda nuevas, unas sin heridas; y una escala de grises que mi blanco o negro a veces no ayuda demasiado. Si no os importa ¿podríais traerme algo de autocontrol? Es que no puedo evitar que mis emociones hablen por mí y luego lío las que lío. No os voy a pedir la paz en el mundo ni utopías de ésas que me imagino que ya las pondrán las mises en sus cartas. Además dudo que lo consigáis, que esos temas dependen de los políticos y a ésos no hay cabrón, perdón carbón, que les haga entrar en razón.

Bueno pues ya me voy despidiendo. Como tendréis muchas cartas que leer con sus correspondientes pedidos os hago un resumen de lo que quiero para que os sea más fácil: dejadme como estoy.

Besos y abrazos para los tres.


Pd. 1: un poco de paciencia y memoria no estaría de más.
Pd. 2: si no es mucha molestia, el coche que no sea blanco por favor.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

lunes, 13 de diciembre de 2010

¿Sabes? Te escribí un texto, un texto lleno de rabia. Lo he tirado. Si quieres destruirte hazlo tú misma, yo no pienso ayudarte. Además, me gustaría poder decírtelo a la cara. Empezaría pidiendo perdón, tengo que reconocer que no fueron formas, y acabaría diciéndote que te has arruinado la vida. Entre medias podría echarte tantas cosas en cara que no merece la pena decírtelas. En realidad no sé por qué apareces ahora, si dejas morir una amistad no sé para qué remueves las cenizas. Tampoco entiendo qué haces metiéndote en mi blog ¿qué esperas encontrar? Hace tiempo ni me mirabas cuando os lo leía. Pero no voy a seguir escribiendo, va a ser tu último texto, el punto final a todo esto. Bueno, una última cosa: dejaste de luchar, dejaste de luchar el mismo día que decidiste que perder peso era lo único que importaba. Punto final.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Hoy es tu cumpleaños pero tú no estás para celebrarlo. Duele venir a Soria y no ir a visitarte. Ni siquiera me paso por tu barrio, ver los recuerdos cubiertos de cemento escuece demasiado. Me gusta pensar que heredé algo más de ti que el nombre pero eres de esa clase de personas que de buenas escasean, ésas que hacen al ser humano humano, ésas que sacan adelante ellas solas a seis hijos en tiempos de posguerra, ésas que aman tanto la vida que cumplen más de noventa años, ésas que no pierden la sonrisa ni en el hospital. Siempre cantas las canciones de Cine de Barrio; sales a pasear pero sólo un rato, me gusta tanto cuando es a mí a quien coges del brazo; siempre quieres comer un trozo de la tarta de tu cumpleaños porque a ti el médico no te ha prohibido nada. No se puede llamar vida a lo que te retiene. Acabar inmóvil en una cama es un castigo demasiado grande para una persona que hace que su mundo se mueva, un castigo que no mereces. No pienso utilizar el pasado contigo, no se puede utilizar el pasado con una persona a la que tienes tan presente. Feliz cumpleaños abuela.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

viernes, 3 de diciembre de 2010

Hoy has venido a mi mente, bueno como todas las veces que oigo tu nombre. Hace más de siete años que no nos vemos pero recuerdo tu cara perfectamente. Me pregunto cómo estarás, si vas a la universidad o en dónde trabajas. La verdad es que lo de estudiar no te iba mucho. ¿Pensarás alguna vez en mí? Mi nombre no es tan común como el tuyo. Recuerdo todos los años a tu lado como si fueran ayer. El colegio no fue lo mismo desde que te fuiste y ver “Compañeros” perdió su sentido porque al día siguiente no estabas para comentarlo. Cómo olvidar ese viaje en autobús, éramos unos críos pero unos críos que se comían el mundo juntos. ¿Tendrás un buen recuerdo de mí? ¿Tendrás si acaso algún recuerdo? Hablamos un día. Esto de las tecnologías acorta distancias pero es tan frío. No te lo dije pero me temblaban las manos. Sonreía mientras me contabas que todo te iba bien y que tenías novia. Me alegró saber que eras feliz aunque yo ya no estuviese a tu lado. Te sorprendió todo lo que había cambiado mi vida, pero yo también era feliz. Y lo sigo siendo, no te necesito, a veces te echo de menos, echo de menos ese pasado, pero ya no te necesito. Recuerdo perfectamente el último día que nos vimos, los dos solos, sentados el uno al lado del otro, callados, sobraban las palabras y faltó un abrazo. Dolió que te fueras pero creo que irte sin despedida te dolió aún más a ti. Dentro de unos mese iré a vivir a la ciudad en la que vives, o en la última en la que sé que estás. Quizás nos encontremos un día. Lo dudo, Madrid siempre me pareció demasiado grande.

miércoles, 1 de diciembre de 2010




el domingo =)