miércoles, 5 de enero de 2011

Escribo mientas suena de fondo el nuevo cd de Luis, ése de edición limitada, ése que creía que no conseguiría. Me lo han traído los Reyes Magos de Santander, esos reyes que me regalan risas todo el año, esos reyes con los que montaré un bar de cantautores. Soy una chica afortunada, también tengo Reyes Magos en Soria, esos reyes que me regalan aventuras varias, esos magos que son más una cuadrilla de la muerte que reyes. Es cierto que hay pajes que se han ido quedando en el camino, pajes a los que consideraba indispensables en mi vida y resulta que no lo eran. Pero he conseguido rodearme de buena gente, de poca, pero de gente que realmente merece la pena, que están ahí cuando tienen que estar y que saben dejarme espacio cuando necesito respirar. Tengo suerte de que estén en mi vida, seguramente no los merezco, pero están ahí. Miguelito y el mundo por delante…

martes, 4 de enero de 2011

domingo, 2 de enero de 2011

Es mucho mejor pasar la Navidad con el abuelo en casa que en el hospital. Anda qué no va diferencia, girarte y ver a tu abuelo presidiendo la mesa con un resfriado a verle en la cama de un hospital con neumonía. Pasarlo mal porque tiene que comerse las uvas él solo ingresado a oírle mandarlas a la mierda, que no come que está lleno. Ni tradición ni gaitas, que no se come las uvas porque no le da la gana. Es mucho mejor que el abuelo brinde a tener que brindar por el abuelo. Saber que ha dejado de fumar porque quiere seguir viviendo y no porque sea dos de enero. Ver su cara cuando nos reímos con sus chistes y verle reírse con los nuestros. Es mucho mejor escucharle relatar las jugadas del guiñote que sustituirle en el juego. Poder desearle feliz año nuevo dándole dos besos en ese momento. Es mejor el Party & Co con trampas que sin ellas, y deja la tele tranquila que las uvas se ven en la uno, que las uvas se ven en familia.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Hace frío y esto es poco fiable. Tengo miedo, miedo de verdad, del que te envuelve cuando ves que puedes morir. Son varios días a la deriva, ni siquiera estoy seguro de que lleguemos a tierra. Pero tengo que estar aquí, no podíamos aguantar mucho más tiempo con la situación que tenemos en casa, cada vez hay menos dinero y el hambre que pasamos empieza a hacerse visible. Tengo que luchar por mi familia e intentar conseguir algo mejor, aunque sea alejándome de ella. Miro a mi alrededor y hay gente que está peor que yo, espero que esa mujer no dé a luz en este lugar, nadie se merece venir al mundo en un lugar como éste y la tos de ese señor cada vez suena peor, cada vez suena más a muerte. No consigo contarnos a todos, somos muchos, demasiados para un lugar tan pequeño. La comida y el agua potable empieza a escasear y ya han surgido las primeras discusiones entre la gente. Dudo que tengamos suficientes víveres para llegar a tierra, dudo que lleguemos a tierra. He perdido la cuenta de los días que llevamos navegando por este mar cada vez más bravo, es como si no nos quisiese aquí e intentase con toda su fuerza echarnos. Lo peor son las noches, es imposible dormir, no tenemos mantas, ni siquiera nos podemos tumbar, no podemos bajar la guardia. Pero lo conseguiremos, hay que tener fe, Dios nos ayudará. Me pregunto cuál será mi trabajo. El señor al que pagué por subirme aquí me dijo que ya me había conseguido trabajo en España. No me importa qué trabajo es, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa, necesito dinero para mi familia. No puedo fallar, he gastado el poco dinero que tenemos en este viaje en busca de una oportunidad. Se ve la costa, la gente se abraza una a otra, es increíble como el estar en una situación crítica une tanto. Llegamos a tierra, me embarga tanta felicidad que no me lo creo. Por fin hemos llegado. ¿Pero quiénes son estos señores? ¿Por qué no nos dejan irnos? No les entiendo nada, quiénes son, qué están diciendo. Yo no quiero que me den mantas, quiero irme, tengo prisa, tengo que ir al que ahora es mi trabajo. Algo malo pasa, no dejan que ninguno nos vayamos. El señor de la tos dice que no nos dejan pasar, que nos mandan a nuestro país, que no podemos entrar de esta forma, que necesitamos papeles. ¿Papeles, qué papeles? ¿No puedo empezar una nueva vida porque no tengo unos putos papeles? ¿Con qué derecho estos señores me impiden salir adelante? No voy a poder mirar a la cara a mi familia, al igual que estos señores no se atreven a mirar la mía. Somos seres humanos, parece que lo han olvidado. Nos mandan de vuelta, sin ninguna explicación, nos mandan de vuelta.

domingo, 26 de diciembre de 2010

jueves, 23 de diciembre de 2010

Las navidades son tan, no sé, cómo decirlo, tan innecesarias. ¡Joder si es que no hay por dónde cogerlas! Si las cosas van bien es una reunión más con la familia ¿Necesitas excusas para reunirte con la familia? Igual las cosas no van tan bien. Y si las cosas van mal, la Navidad las hace aún más dramáticas. No sé, a mí hay cosas que no me acaban de convencer: ¿por qué los peces se dan a la bebida porque ha nacido un niño? ¿Por qué tengo que hacerles regalos a mis seres queridos? ¿Es obligatorio? ¿Sólo les puedo regalar en Navidad? Sinceramente vaya porquería de regalos. Si me permites un consejo, regálale algo a alguien, cualquier cosa, un día que no se lo espere y fíjate en su cara. Da igual que te lleves mal con tus cuñados, ve a las cenas y monta el paripé, cenas en las que cada vez faltará más gente. Si no te toca la lotería no importa que tienes salud, y si tampoco tienes salud qué más da, anímate que es Navidad, menos da una pedrea. Si tienes algún familiar en el hospital, no puedes alegrarte si mejora a menos que las uvas las pueda comer en casa, aunque se recupere de una enfermedad que casi lo mata, ¿cómo puedes alegrarte? ¡qué no se ha comido las putas uvas insensible! Pero vamos más allá, ¿cómo coño nos atrevemos a decir feliz año a alguien que se ha quedado en paro o que ha perdido a una persona importante en su vida? Y lo que es peor, ¿cómo osamos decirle a una persona cuyo mundo se ha venido abajo que no pasa nada que es Navidad? ¿Pero estamos tontos o qué? No me malinterpretéis, que al fin y al cabo está bien eso de intentar ser mejores aunque sea de esta forma pero es que las cosas no deberían ser así, que algo falla si el ser felices, pensar en los demás… sólo nos dura unos días y encima es prácticamente por imposición. Algo falla.

Menos mal que siempre nos quedarás tú Raphael.

martes, 21 de diciembre de 2010

Tú eras tan ingenuo y yo tan ilusa que nos creímos las promesas. No debimos decir para siempre, tan solo que estaríamos ahí hasta que estuviésemos. Tú a Venus y yo a Marte. Teníamos caminos distintos. Tú tan callado y yo tan habladora que dejamos de escucharnos. Arruinamos tantos momentos por no decirnos las cosas. Tú verano y yo invierno. Dejamos congelar el calor que hace un tiempo nos abrigaba. Tú tan tranquilo y yo tan alocada que este juego se nos fue de las manos. Dos ciegos arriesgando en cada mirada. Tú veneno y yo serpiente. No hizo falta morder la manzana. Tú tan racional y yo tan emocional que nada nos bastaba. Dejamos de pensar en los sentimientos del otro. Tú de mar y yo de montaña. Tantas vacaciones desperdiciadas. Tú tan valiente y yo tan cobarde que perdimos batallas. Completos camicaces sin armas.

Tú y yo éramos tan iguales que acabamos siendo diferentes.